25.11.04

LA LIGA DE LOS HOMBRES EXTRAORDINARIOS



Aunque ya hace tiempo que se publicó en España la primera serie de La Liga de los Hombres Extraordinarios (LHE) y la segunda terminó hace unos meses, servidor acaba de leerla y ha quedado tan extasiado que no tiene más remedio que cantar sus excelencias y babear cual perro hambriento.

La habilidad de Alan Moore para manipular el género de los superhéroes me sigue soprendiendo. No pretendo equiparar la LHE con Watchmen, ni mucho menos, pero esta serie es todo un alarde de originalidad.

El Volumen I

LHE es un relato escrito por Alan Moore y dibujado por Kevin O'Neil en el que se reúne, a modo de cómic de superhéroes, a personajes clásicos de la literatura del siglo XIX como Alan Quatermain (el de Las minas del rey Salomón), un Hombre Invisible, el Capitán Nemo, Mina Harker (de la novela Drácula de Brahm Stoker) y el Doctor Jekyll. Éstos trabajan para el gobierno de Victoria I en 1898, en plena decadencia del imperio británico, y su misión inicial será recuperar un mineral antigravitatorio que alguien ha robado.

A partir de aquí, Moore teje una trama que va de lo superheroico a lo detectivesco y que está plagada de referencias literarias que dan una asombrosa densidad a la obra. Algunas, como la razón por la que Mina lleva siempre el cuello tapado, son evidentes pero otras, como la calle Morgue de Poe, no lo son tanto. De todos modos, Moore no es fiel a los personajes originales al ciento por ciento; coge lo que quiere e introduce sus propias ideas para lograr individuos que son distintos entre sí y que tienen personalidades muy definidas y casi siempre opuestas. Por lo que respecta a la trama, Moore sorprende con la identidad del auténtico villano, al que se llega tras cinco números de coherencia y brillantez argumental.

En cuanto al dibujo, O'Neill puede resultar chocante al principio, aunque su estilo es el más adecuado para la ambientación del cómic. Una vez superado el impacto inicial de su grafismo, nos envuelve con páginas dobles espectaculares, como la llegada del Nautilus o la batalla aérea, y nos sumerge en su mundo con una cuidada ambientación de todas las localizaciones, desde los puertos de Londres a las calles de El Cairo. Sin embargo, lo que más impacta es su asombrosa capacidad narrativa. En LHE, hay escenas en las que no se habla inglés (o español si lo leemos traducido) sino mandarín, francés o árabe sin ningún tipo de traducción. O'Neill consigue que no nos perdamos en esas escenas aunque no entendamos el idioma, igual que sucede con la página muda que hay en todos los episodios.

El Volumen II: Llegan los marcianos.

El primer tomo termina con una panorámica lejana de Londres donde vemos un objeto misterioso que, a modo de cometa, se dirige a la Tierra. En el segundo tomo, sabemos que ese objeto es una nave que viene del planeta Marte con objetivos poco amistosos. La historia comienza con una surrealista colonia humana en Marte, donde se vive una eterna guerra contra un clan de marcianos que utilizan trípodes y rayos térmicos para conquistar el planeta.

Encabezados por Gulliver, el de los viajes, los rivales de estos trípodes llegan hasta su fortaleza, y los bichos se ven obligados a huir... hacia la Tierra. Una vez allí, se monta una Guerra de los Mundos, novela a la que homenajea abiertamente la historia, en pleno Londres.

Sin embargo, la historia de los marcianos invasores se diluye rápidamente en la caracterización de los personajes y las relaciones que Moore establece entre ellos. Conocemos la parte elegante de Mr. Hyde casi al mismo tiempo que llegamos a odiarlo por lo que le hace a Hawley Griffin, que ha traicionado al grupo pasando información a los marcianos. Vemos que Nemo mantiene su postura antibritánica a toda costa y, sobre todo, asistimos a la materialización de la tensión sexual no resuelta entre Mina y Allan. La pareja se ha adentrado en la campiña inglesa en busca del arma definitiva que puede acabar con los marcianos. No saben qué es, pero su inventor es un tal Doctor Mourreau que experimenta con animales. ¿Nos suena de algo?

La historia, como en el tomo anterior, da giros y nos sorprende cuando ya pensamos que no es posible, que nada puede superar a lo anterior. Y si el guión es bueno, ojo con el dibujo. O'Neill nos sigue maravillando con su capacidad para dibujar ambientes de lo más varopinto. La caracterización de Marte es soberbia, con esos paisajes yermos y unos logrados accidentes geográficos, y su narración conserva toda la frescura de la primera parte.

El segundo volumen termina, y eso no debe sorprendernos, con la derrota de los marcianos... a costa de dejar a la Liga en una situación difícilmente solucionable. Al menos, hasta que Moore y O'Neill se pongan con una tercera parte.

(ILUSTRACIÓN: Portada de Kevin O'Neill para el tomo recopilatorio de la primera serie de The League of Extraordinary Gentlemen.)

THE LEAGUE OF EXTRAORDINARY GENTLEMEN AND ALL RELATED INDICIA ARE (C) ALAN MOORE AND KEVIN O'NEILL. THE LEAGUE OF EXTRAORDINARY GENTLEMEN COMIC-BOOKS ARE PUBLISHED BY AMERICA'S BEST COMICS, AN IMPRINT OF DC COMICS.