9.5.06

INFINITE CRISIS

Infinite Crisis, el evento que se lleva cociendo en el Universo DC desde hace un año, ha terminado este mes y, como prometía, ha puesto patas arriba a héroes, villanos y continuidades varias. De ella han surgido nuevas series, han cambiado algunas de las que ya existían y, por el camino, han dejado una buena historia.

Una valoración previa

Por lo general, este tipo de macro evento sirve para cambiar lo establecido, y es así como se promociona; ya sabéis: «Mundos vivirán, mundos morirán...». En esta línea, son varias las series que han surgido de Infinite Crisis; tenemos a Checkmate o Ion, por citar sólo dos ejemplos. También se ha alterado el estatus de algunos personajes, han cambiado equipos creativos, algunas colecciones han cambiado de cabecera… Se podría decir, a falta de una mayor perspectiva temporal, que este evento en concreto ha cumplido su objetivo de llamar la atención sobre DC, y además ha triunfado en lo que muchos otros similares han fracasado, que es dejar una buena historia.


Guerra a gran escala en Isla Paraíso.


Fundamental para ello ha sido Geoff Johns, su guionista, que no ha defraudado a quienes teníamos puestas en él muchas expectativas. Este señor se conoce el Universo DC de cabo a rabo y ha trabajado con muchos personajes distintos en los últimos años, de modo que se vaticinaba el escritor ideal para la saga. En este sentido, recuerda mucho a la situación de Marv Wolfman cuando escribió Crisis en tierras infinitas hace veinte años. Sin embargo, Johns ha sufrido un inconveniente que Wolfman no tuvo. Cuando se publicaron las Crisis originales, no había precedentes de cómo podía funcionar un evento de estas características ni del dinero que podía generar para la editorial si se promocionaba bien; así, Wolfman pudo montar la saga a su ritmo y haciéndolo todo lo bien que supo. Cuando se han publicado estas últimas Crisis, toda la maquinaria empresarial de DC se ha volcado en una campaña de marketing que le ha acabado perjudicando. Un especial de apertura, cuatro miniseries oficiales, otra no oficial y un par de sagas en series regulares han precedido a Infinite Crisis no porque fuera imprescindible, sino para generar la expectación necesaria para convertir el evento en el cómic más vendido de Estados Unidos durante los siete meses que ha durado. Muchas de esas tramas previas, como la del Espectro o la de la grieta espacial, deberían haberse desarrollado dentro de la serie principal para darle mayor cohesión, pero no ha sido así porque había que darle expectación al tema. El resultado ha sido que a Infinite Crisis le ha faltado espacio de una forma incomprensible porque, con tanta expectación y con ventas de tropecientos mil ejemplares mensuales, la maxiserie bien podría haber mantenido nueve o incluso doce números la atención de los lectores. Aun así, Johns se las ha arreglado para que la historia sea coherente, para que tenga escenas de acción de sobra, para que ocurran más cosas en un número que en un trade paperback entero y para, además, regalar algunos momentos de interacción entre personajes realmente espléndidos.


El relevo generacional.



El dibujo ha sufrido también el efecto de las prisas y la necesaria coordinación entre cross-overs, especiales y eventos posteriores. Phil Jiménez comenzó la serie con el nivel gráfico altísimo al que nos tiene acostumbrados, pero por desgracia sólo pudo mantenerlo durante tres números. A partir de entonces, fue imprescindible la colaboración de otros artistas que realizaran las páginas que a Jiménez no le daba tiempo de terminar. Lo cierto es que, si decimos que los sustitutos han sido George Pérez, Jerry Ordway e Ivan Reis, no hay motivos para la queja porque son los tres excelentes. No obstante, la obra en su conjunto padece estos cambios bruscos de estilo incluso dentro de una misma página. Podría decirse que Jiménez ha bordado las páginas que firma pero también que ha perdido una oportunidad de oro (y como ésta no hay muchas) para consagrarse como dibujante hot de una vez por todas; era éste el momento justo para sacarse de encima el lastre de "clon de George Pérez" como hiciera Bryan Hitch en The Authority con la sombra de Alan Davis. Parecía que Infinite Crisis sería su gran obra pero, cosas de los plazos, no lo ha sido. Y por injusto que suene, tener a Pérez dibujando páginas y páginas de la serie le hace a uno pensar cómo habría cambiado la cosa de ser él dibujante oficial desde un principio.

Las lecturas imprescindibles

Viendo la cantidad de cómics que durante este año han lucido en sus portadas lo de “Infinite Crisis Cross-over”, “The OMAC Project Tie-In” y demás, para muchos será una sorpresa que afirme que tampoco hay que leer tantas cosas para seguir la saga. Una vez acabada la cuenta atrás, apenas hay que leer Infinite Crisis, tres de los cuatro Infinite Crisis Specials (Day of Vengeance ICS, The Rann / Thanagar War ICS y Villains United ICS) y el Infinite Crisis Secret Files. Los demás cross-overs amplían lo sucedido en las páginas de la serie central pero no aportan nada que no sepamos ya leyendo ésta. Sin embargo, hay algunos cross-overs que conviene leer porque, simplemente, son buenos cómics; se trata de JSA nº82, Teen Titans Annual nº1 o Aquaman nº37.

La historia

Spoilers a partir de aquí


Los hechiceros del Universo DC invocan al Espectro.

Geoff Johns organiza la trama de Infinite Crisis alrededor de los cuatro personajes que se quedaron en el universo del Antimonitor al final de Crisis en Tierras Infinitas. Éstos son Superman y Lois Lane de Tierra-2, Superboy de Tierra Prima y Alex Luthor de Tierra-3, que ha creado para ellos una especie de paraíso. Los cuatro han pasado años aislados viendo cómo los héroes a los que habían salvado se corrompían, morían y mataban. Ha llegado el momento de deshacer sus errores y restaurar Tierra-2, el mundo que piensan que era perfecto. Para ello, han recuperado los restos del Antimonitor y han construido una torre con ellos. Ésta utilizará el ADN de héroes de diversas dimensiones del multiverso para restaurar Tierra-2, y para reunirlos Alex se hizo pasar por Lex Luthor y reunió a la Sociedad con la excusa de evitar incidentes como los del Doctor Luz y la LJA en Identity Crisis. El motor de la torre será la magia que el Espectro ha desatado en su locura gracias a las manipulaciones de Luthor. Éste también se hizo con el control del Satélite Hermano Ojo para canalizar esa energía hacia el centro del universo en Tierra-2, que era el Sistema Vega. La brecha abierta por la guerra entre Rann y Thanagar allí será el eje del retorno de esa tierra. Y ¿cómo provocar el conflicto? Pues usando a Superboy Prime para que sacase Rann de su órbita.

Y es que, para lograr su objetivo, Alex Luthor tuvo que volver loco a Superboy Prime y ponerlo en contra de los héroes, supuestamente incompetentes, que vivían las vidas que debían corresponderles. Tan asqueado estaba por algunas situaciones, que incluso golpeó las paredes de su mundo para generar olas que alteraban la nueva Tierra. Esto se convirtió en la explicación de Johns para los cambios de continuidad que han sucedido en los últimos veinte años. Superman, por su parte, ansía recrear Tierra-2 porque Alex le ha dicho que sólo así podrá salvarse su Lois, que se está muriendo. Finalmente, Tierra-2 vuelve pero no es más que un paso en busca de la tierra perfecta para Alex. Es un Luthor, así que su mundo ideal es aquél donde no exista un Superman y, para hallarlo, recrea un multiverso frágil e inestable. Los héroes de la Tierra, divididos por las manipulaciones y las rencillas que han ido acumulando, tendrán que hacer frente a esta amenaza y a los muchos frentes abiertos. Sólo su unión y la cordura final de Superman de Tierra-2, por no hablar del sacrificio de Superboy (el de Jóvenes Titanes) consiguen detener los planes de Alex Luthor y acabar con la amenaza de un enloquecido Superboy de Tierra Prima. Como resultado, una nueva Tierra que surge de la nueva fusión del multiverso.


Juicio Final a punto de dar para el pelo a Green Arrow y Arsenal.



Lo anterior es un resumen de la trama esencial de Infinite Crisis, que viene decorada con muchos detalles que la hacen una obra épica y emocionante. Son muchos los momentos estelares de esta serie, entre los que destacan los siguientes: la amarga discusión entre Superman, Batman y Wonder Woman y su posterior reconciliación; la historia del multiverso que Superman de Tierra-2 explica a Power Girl y que supone un nuevo logro de George Pérez al explicar setenta años de cómics en apenas cinco páginas; la destrucción de Atlantis; la batalla entre Wonder Woman y las amazonas contra los OMAC; la visita de Superman de Tierra-2 a un Batman amargado y cansado de su vida; la primera batalla entre los Superboy Prime y Superboy, salvado por el aparente sacrificio de Kid Flash y Flash con ayuda de Barry Allen; la batalla en el espacio contra los OMAC dirigida por Batman, Green Lantern, Booster Gold y el nuevo Blue Beetle; la destrucción de Blüdhaven que precede a una tierna escena con Batman y Nightwing; la épica batalla entre Superman y Superman de Tierra-2 ilustrada por Jerry Ordway; la escena en que la Wonder Woman de Tierra-2 hace ver a Diana que, antes que otra cosa, debe aprender a ser persona; la frágil recreación del multiverso; el regreso de un Espectro con nuevo huésped y mucha mala leche; la batalla en que Donna Troy, Kyle Rayner, Supergirl y compañía intentan hundir los planes de Alex Luthor; la recreación de una nueva Trinidad en forma de revelo generacional con Wonder Girl, Nightwing y Superboy, y la muerte de este último; Oráculo y J'onn J'onzz convocando a todo bicho viviente a la batalla en que todos los héroes y villanos arrasan Metrópolis; todos los Green Lanterns del universo intentando detener a Superboy Prime; Wonder Woman evitando que Batman mate a Alex Luthor (¡con una pistola!) por haber herido a Nightwing; y, por supuesto, la lucha final entre Superboy Prime y los Supermanes en Mogo. Sin olvidar la sublime intervención final de Lex Luthor y el Joker. No sé si me dejaré algo; ya decía antes que pasaban muchas cosas en esta serie...

Lo que depara el futuro

En mi opinión, Infinite Crisis supone un antes y un después para la nueva DC del siglo XXI. Las consecuencias de la saga son muchas desde el punto de vista editorial y también dentro del propio universo de ficción. De momento, DC ha conseguido la llamar la atención sobre sus publicaciones a través de un gran momento creativo y de una potente campaña de promoción. No obstante, podríamos decir que no habrá que perder de vista tres aspectos.


Superman salvando un edificio.



El primero de ellos consiste en que DC sepa digerir bien el éxito de esta nueva macro saga tras los muchos fiascos del pasado. Infinite Crisis ha sido un bombazo de ventas y, además, ha contado una historia buena, divertida, emocionante y bien coordinada. No convendría caer en los errores de los noventa y sacar macro eventos de forma sistemática para intentar vender sin que importe la historia que se cuenta. En este sentido, la cosa no pinta demasiado bien. Ya tenemos en marcha “Un año después”, que no es un cross-over en sí mismo pero tiene cierto parecido. Cada serie va por su propio camino, pero han pasado muchas cosas en ese espacio de un año que no explican al final de Infinite Crisis, así que habrá que leer 52 para saber por qué desaparece Hawkman, por qué Supergirl y Power Girl viven en Kandor o por qué James Gordon vuelve a ser el comisario de la policía de Gotham City. Y son sólo tres ejemplos. Tardaremos otro año, lo que dura 52, en enterarnos de todos estos detalles. No sé por qué, pero me da la impresión de que después de ese tiempo habrá otro macro evento. Después de todo, Dan Didio ya ha dicho en varias entrevistas algo sobre los Nuevos Dioses y Darkseid. Cuando le preguntan por qué no han aparecido en Infinite Crisis, la respuesta siempre da a entender que algo están tramando.

Otro aspecto es el reto que supone mantener el interés de “Un año después” más allá de los primeros meses. Recordemos que, aunque la situación no sea la misma, tras Crisis en tierras infinitas hubo mucho entusiasmo y mucho buen hacer que se perdieron con demasiada rapidez pasados un par de años. Las series de Superman vuelven a ser interesantes, incluyendo Supergirl, las de Batman pasan por un momento muy dulce con James Robinson a la cabeza y los relanzamientos de Wonder Woman, Flash y Justice League of America se antojan espectaculares. Geoff Johns parece que por fin encauza Green Lantern mientras recupera el pulso al frente de Jóvenes Titanes y mientras JSA, su antigua serie mimada, pasa por una gran etapa escrita por Paul Levitz. Además, hay series nuevas como Checkmate que apuntan muy buenas maneras. ¿Se podrá mantener la calidad durante mucho tiempo? De momento, lo que sí parece haber llegado a DC es la influencia de Marvel. Todo tiene que quedar bonito en un tomo, y esa tendencia se deja ver en todas las series de “Un año después”. Incluso series que antes parecían buscar el atractivo mensual sin pensar demasiado en el tomo de turno, como Jóvenes Titanes o Legion of Super-Heroes, se han contagiado de la tendencia.

Por último, el reto clave para este Universo DC post Infinite Crisis es la continuidad. Como decía más arriba, ha nacido una nueva Tierra en la que todo el mundo recuerda lo sucedido en el multiverso, en las Crisis originales, en Hora cero… Esto supone un gran reto y hace necesaria una labor de coordinación y revisión que, de fracasar, acabará con la esperanza de una continuidad coherente. Según decía Didio a Newsarama, los cambios se explicarán en las series regulares, en algunos especiales y en la “Historia del Universo DC” que servirá como complemento de 52 durante varios números. Básicamente, se tratará de deshacer los errores que se cometieron en los últimos años. Unos ejemplos que ya conocemos son que la nave de Superman llegó a la Tierra en 1938 y que fue superhéroe antes de llegar a Metropolis, que Supergirl-Matrix nunca ha existido, que Wonder Woman ayudó a fundar la Liga de la Justicia original y que Joe Chill vuelve a ser el asesino de los Wayne. Por delante, a DC le queda una tarea de reconstrucción importante y un futuro muy bueno si no lo estropean ellos mismos. A nosotros, nos queda aún mucho tiempo de hablar sobre Infinite Crisis, porque sus consecuencias van para largo.

INFINITE CRISIS AND ALL RELATED INDICIA ARE (C) DC COMICS.