6.6.06

LOS PERDEDORES

Los perdedores (The Losers) es la serie de treinta y dos números que el guionista Andy Diggle y el dibujante Jock realizaron entre 2003 y 2006 y que supone una aproximación al cómic de espionaje con la traición y la venganza como motores de buena parte de la trama. En principio, se planteó como miniserie de seis números, pero la editorial los recibió con tanto entusiasmo que el proyecto se convirtió en una serie regular. Con un ritmo muy cinematográfico, Los perdedores cuenta las aventuras de un grupo de operaciones secretas con ese mismo nombre en su cruzada contra la CIA, que les hizo la pascua en el pasado. Durante la guerra en Afganistán, este grupo descubrió algo sobre la agencia que no deberían haber sabido. Mientras estaban entre Afganistán y Pakistán, el helicóptero en que viajaban se incendió “por accidente” y el gobierno de Estados Unidos los dio por muertos. Por supuesto, no lo estaban.

Este grupo está compuesto por Frank Clay, su líder y un antiguo oficial que nunca podrá perdonar a la CIA lo que les hizo; Pooch, el algo apocado piloto de todo tipo de vehículos que necesitan estas historias; Roque, el experto en demoliciones y segundo en el mando; Jensen, el pirata informático y especialista en aparatos electrónicos; el francotirador de Los perdedores se llama Cougar; y, por último, el elemento femenino, Aisha, una afgana entrenada por los rusos que supone un hueso muy duro de roer. Cada uno de ellos cumple un papel que siempre se cubre en las historias de espías y que sitúa Los perdedores a medio camino entre Misión imposible (la serie, no lo otro) y El equipo A.

La serie comenzó con un número extra en el que Diggle y Jock planteaban buena parte de los elementos con los que jugarían en el futuro. No se hacía especial hincapié en la relación entre los personajes porque lo que debía predominar para el estreno de un cómic de este estilo era la acción. No fue un mal planteamiento, y los diálogos fueron suficientes y meritorios, con lo cual no se quedó en una mera sucesión de tiros y persecuciones. La primera acción de Los Perdedores contra la CIA consiste en robar un helicóptero ante las narices del ejército estadounidense. Pronto se descubre lo que pretenden hacer con él, que es equiparlo con un imán lo bastante potente como para robar un furgón blindado que transporta algo muy valioso para la agencia. La sorpresa para el grupo será máxima cuando descubran que está repleto de heroína que la CIA utiliza para financiar parcialmente sus actividades. Diggle aprovecha para reflexionar sobre las actividades ilícitas que siempre se sospechan de algunos gobiernos con una actitud a medio camino entre la ficción y la teoría conspirativa. El nuevo objetivo de Los perdedores será bloquear el narcotráfico estatal en la primera saga de la serie, “Goliat”. Es el nombre de una empresa petrolera que la agencia utiliza para tal actividad y su objetivo es robar sus archivos contables para demostrar lo que han descubierto. El grupo pondrá todos los medios que tiene para lograrlo, pero se encontrará con un problema. Uno de los suyos los ha vendido.

Los perdedores gozó de una buena salud comercial que se debió en parte a una costumbre muy saludable que existe en la línea Vertigo: añadir avances a las series más conocidas para promocionar los nuevos lanzamientos. En este caso, se publicó en 100 balas por aquello de contar con un público potencial similar. Sin embargo, Diggle y Jock la terminaron tras casi tres años porque no tenían más historia que contar, por lo menos de momento. Cuando se cerró la colección, sus autores afirmaron que era posible que realizasen algún especial y alguna miniserie sobre uno de los personajes (Aisha, en concreto). De momento, no se ha anunciado nada. Lo que sí hay es un proyecto para adaptar la serie a la pantalla grande.