8.6.06

OTHERWORLD

El dios del cielo y el Sol se unió a la diosa del mar y la tierra para crear el Otro Mundo, cuya capital, Caer Na Og, atrajo a emigrantes mágicos de todo tipo que ayudaron a crear una sociedad basada en los mitos y las tradiciones. Todo marchó sobre ruedas hasta que tres disidentes encabezaron una escisión que los condujo a crear un mundo controlado por la ciencia donde la tecnología evolucionó hasta lo inimaginable. Los dos mundos con sus respectivos puntos de vista se enfrentaron y comenzó una guerra a muerte. Un muro azul comenzó a absorber Caer Na Og y sus mitos, y los Mágicos pensaron que era culpa de los Mecánicos. Sólo una niña llamada Siobhan y criada en el mundo mortal podía salvarlos de la destrucción. Sólo había un problema. El mundo tecnológico también estaba siendo tragado por el muro azul, y los Mecánicos achacaban la responsabilidad al Círculo de Magos. Ésta es la premisa de Otherworld, la maxiserie escrita y dibujada por Phil Jiménez en 2005 dentro del sello Vertigo.

La historia de Otherworld sitúa a Siobhan estudiando en la universidad y haciendo bolos con un grupo de rock aficionado en su tiempo libre. Una noche de actuación, Siobhan y sus amigos son sorprendidos por Cessaire, una hechicera
de Otro Mundo que pretende recuperarla para que cumpla su destino. Una tropa de psicobots enviada por los Mecánicos intenta impedirlo y tiene lugar una batalla en la que Siobhan, sus amigos de la banda, su novio, su amante y varios clientes del local donde tocaban descubren que tienen poderes sobrehumanos gracias a Cessaire. Tras la trifulca, el grupo es transportado casi a la fuerza a Otro Mundo. Sin embargo, no todos van a parar al mismo sitio; unos aparecerán en el mundo mágico y otros, en el científico. Al primero llegan la propia Siobhan, que descubre su papel como hechicera de grandes poderes; Donnie, su amante que ahora es capaz de convertirse en medio máquina; Scott, un joven de infancia difícil que ahora puede transformarse en cualquier bestia mitológica imaginable; Andy, el propietario de una tienda de discos capaz de envolverse en llamas; y Billie, amiga de Siobhan y empleada de Andy que posee poderes telequinéticos y fuerza sobrehumana.

En el mundo tecnológico, se materializan Kevin, un homosexual cansado de ser marginado por la sociedad que ahora posee vastos poderes telepáticos; Angel, un diabético harto de su enfermedad que materializa en segundos cualquier arma que imagine; Catherine, una mujer generosa y, ahora, multiforme; Stephanie, una chica con la cara deformada que puede invocar vientos huracanados; Kevin, novio de Catherine que desaparece en este mundo. Por último, está Jason, el novio de Siobhan que, consciente de su traición, ve en su condición de cíborg y en la guerra una forma perfecta de vengarse.

Fascinados al principio por este mundo y las posibilidades que les ofrece, los
recién llegados a ambos bandos descubren poco a poco que no todo es tan idílico como parece. Los paisajes de Caer Na Og y el ocio ilimitado del mundo de los Mecánicos ocultan secretos que, en el fondo, tienen como objetivo controlar a sus habitantes. Jiménez mezcla en Otherworld mitología, fantasía épica, ciencia ficción, superhéroes y embrollos románticos. El resultado es ciertamente regular. Por un lado, tenemos una parte gráfica casi intachable que pasa con facilidad de un ambiente a otro totalmente opuesto con el detallismo que es marca de la casa. Por otro lado, está el desarrollo de la historia. El autor combina tantos elementos que en muchas ocasiones el lector se pierde en una maraña de información que confunde más que otra cosa. La falta de espacio es la principal carencia de Otherworld, que necesita demasiados textos de apoyo para dar un pasado y una presunta profundidad a personajes algo arquetípicos. La historia del Otro Mundo salpica las páginas en una narración paralela que entorpece en exceso. Por otro lado, la evidencia de que ambos mundos están equivocados con respecto a su enemigo da a entender un final previsible. Éste, por cierto, aún está por publicarse. Prevista al principio como maxiserie de doce números, Otherworld se cerró en el número siete con la excusa de un punto de inflexión en la historia, pues Jiménez se tenía que dedicar a Infinite Crisis. Es de suponer que, durante este año, retome los números que faltan para concluir esta historia.